Territorio Violeta, capitaneado por Rosa Merás y Silvia Pereira, es un festival multidisciplinar que pone en valor el trabajo que la sociedad y las artes escénicas hacen en favor de la igualdad. Esta iniciativa nace de la necesidad de mostrar, también en el mundo de las ferias y festivales, una visión igualitaria del mundo. Su nombre original era “Del rosa al violeta”,pero, claro,  por el camino aparece el azul como parte imprescindible del proyecto, azul que al mezclarse con el rosa, da el violeta, el color del feminismo. En su primera edición Territorio Violeta incluye a Mueca en su itinerario de festivales y, premiará, al espectáculo que mejor promueva la igualdad. Nos ponemos las gafas violetas para profundizar en este tema con Silvia Pereira, responsable del proyecto.

¿Cuándo y cómo nace el proyecto Territorio Violeta?
Territorio Violeta es una empresa de muy reciente creación que se mueve en casi todos los campos de las artes escénicas. Producción, gestión y distribución son los ámbitos de mayor influencia. Nace del cruce de caminos de Rosa Merás (Arteatro) y Silvia Pereira (Entrebastidores), ambas de trayectorias parecidas, pero complementarias y dedicadas a las Artes Escénicas desde hace más de 20 años. Entre sus inquietudes pretenden trabajar con un teatro social y de denuncia, con una producción propia de una o dos obras al año.
Entre sus principales proyectos destaca el FESTIVAL TERRITORIO VIOLETA, festival de Ferias y Festivales con temática de igualdad.

¿Cuáles son sus objetivos a medio y largo plazo?
Trabajar en pro de la igualdad es una de nuestras principales preocupaciones, por eso hemos creado el Festival Territorio Violeta, donde pretendemos premiar los trabajos de teatro, danza, circo, en definitiva, de cualquier arte escénica, con mirada de igualdad. Por las características del Festival las compañías tienen que estar programadas en una de la Ferias o Festivales que participan ese año en la edición y además decidir presentarse a nuestro Premio. Esto creemos que implica mucho trabajo de campo, por un lado, las Ferias y los Festivales se cuestionan si tienen propuestas susceptibles de ser premiadas y las compañías tienen que hacer un trabajo de reflexión sobre si sus montajes son o no igualitarios, esperamos que, en un futuro no muy lejano, todos los espectáculos programado en todas las ferias, sean candidatos para recibir premio.

¿Cuál es la realidad de la igualdad en las artes escénicas actualmente?
Las artes escénicas no difieren del resto de la sociedad, más bien al contrario, son un fiel reflejo de esta, en materia de igualdad las artes escénicas no son ninguna excepción, la participación de las mujeres es minoritaria y e igualmente condicionada por los estereotipos de género.

 

El Festival Internacional de Arte en la Calle de Puerto de la Cruz MUECA está incluido en su itinerario para 2018, ¿cómo se ha hecho la selección de festivales?
La idea de invitar este año a cinco y en futuras ediciones tal vez a seis, entre Ferias y Festivales que conformen nuestra parrilla de selección de premios, tiene que ver con una intención de extender el trabajo y la reflexión en materia de igualdad a todo el año y a todo el territorio español. Nos apetece mucho contar con todas y cada una de las comunidades autónomas, pero por la dinámica del Festival en junio tenemos que tener resuelta nuestra programación, MUECA nos brindaba la oportunidad de incluir un Festival de prestigio internacional, con espectáculos de calle y además poder contar con la Comunidad autónoma de Canarias, que para nosotras es geográficamente, el punto más alejado y por tanto nos abre al máximo el radio de influencia, MUECA un lujo que no podíamos dejar escapar.

¿Qué características tiene que cumplir un espectáculo para ser premiado por el Festival Territorio Violeta?
Este es sin duda el punto más singular del festival y por ahora el más controvertido. Hay que aclarar que no se trata de un Festival con espectáculos de mujeres, hechos por mujeres y para mujeres, es determinante para que se entienda el objetivo.
Hay un gran abanico de espectáculos que pueden ser premiados, por descontado tienen que ser de carácter profesional, de calidad y con fichas paritarias es decir un porcentaje de entre el 40 % y 60 % de participación entre hombres y mujeres.
Pueden ser premiados espectáculos que en su contenido de forma explícita pongan el foco en denunciar un problema de desigualdad, algún tipo de discriminación por cuestión de género, incluso de violencia pero no necesariamente, de hecho nuestra preferencia es por los espectáculos que de forma implícita desarrollan la igualdad y que no siendo tan obvios en su contenido tienen una mirada igualitaria de la figura de la mujer, donde las mujeres no necesariamente tienen papeles de madre de, hermana de, esposa de y/o prostituta, como habitualmente estamos acostumbradas a ver y más bien al contrario nos muestran papeles de mujeres libres que proporcionan a la sociedad y al imaginario colectivo referentes femeninos activos, actuales, contemporáneos a las que querer parecernos, a los que imitar.

¿Son las artes escénicas un fiel reflejo de la desigualdad entre hombres y mujeres?
Sin ningún tipo de duda, las cifras no mienten y la situación de las mujeres en la cultura es casi simbólica, las cifras son aplastantes. ¡AUN SOMOS INVISIBLES! El paro femenino se triplica con relación al masculino.

Si hablamos de actrices; es casi imposible ocupar el puesto de dirección en producciones profesionales y de repercusión en el sector.
-Las dramaturgas que publican son una minoría y prácticamente nunca, logran ser producidas y programadas.
-El mundo técnico y del diseño está copado por hombres.
-Observando el medio, tan sólo un aproximado 3% de las productoras ejecutivas de relevancia son mujeres.
Dentro de las actividades paralelas de nuestro Festival estará la Presentación del estudio que sobre el sector ha hecho la Fundación Sgae: La igualdad en las artes escénicas. Realidades y perspectivas de futuro.

-¿Cómo podemos, desde el rol de espectadores, contribuir a mejorar esta situación?
Tomar consciencia de que estamos en una sociedad que avanza en derechos e igualdad, de que esto se reconoce en la legislación, pero a pesar de los avances legislativos, en el día a día, se sigue relegando a la mujer a puestos secundarios es importante para querer cambiarlo.
Saber que no tenemos ejemplos sociales ni culturales ni históricos. Que nos han dejado fuera de los libros de texto, como si las científicas, las políticas, las escritoras, las profesionales… nunca hubieran existido, es importante para empezar a cambiarlo. Dejar de aceptar que siempre hemos sido menos en todos los campos y entender que la sociedad nos ha negado el acceso a casi todo, es necesario, para entender que cuando lográbamos destacar, se nos dejaba sin voz, se nos hacía desaparecer, se nos tapaba, escondía o ninguneaba. Esto, por desgracia, sigue ocurriendo, no forma parte del pasado, no es una situación superada.