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Roberto Ferro: «Lo bueno del teatro es que si gusta, divierte y emociona ganamos tod@s»

Mr. Pichichi es el excéntrico personaje con el que la compañía Phil Otajole llega a Mueca.

Roberto Ferro: «Lo bueno del teatro es que si gusta, divierte y emociona ganamos tod@s»

Mr. Pichichi es el excéntrico personaje con el que la compañía Phil Otajole llega a Mueca.

Mr. Pichichi es el excéntrico personaje con el que la compañía Phil Otajole llega a Mueca. Un espectáculo que combina malabares y clown para un público familiar y que se hizo con el Premio al mejor espectáculo callejero de Euskadi Umore Azoka 2016. Es también un experimento poético que utiliza al fútbol como hilo conductor sirviéndose de las figuras del goleador Pichichi y del míster Mr. Pentland. Roberto Ferro, el actor que da vida a esta historianos cuenta cómo con humor, habilidad y fortuna, equilibrio y tacto, transita el arte milenario de tocar las pelotas…

¿Qué se va a encontrar el público que se acerque hasta MUECA para ver MR. Pichichi?

El público que se acerque se va a encontrar un espectáculo divertido y muy participativo, que toma el fútbol y su discurso del éxito como plataforma de lanzamiento, para hacer reflexionar sobre los delirios de grandeza de la sociedad actual.

¿Por qué creó una obra sobre Pichichi  y Mister Pentland?

Porque son dos personajes singulares y muy universales. Hoy en día que, queramoslo o no, el fútbol es la nueva religión del siglo XXI, estas personas fueron apóstoles en sus oficios, Pichichi fue el primer goleador, el primer héroe de masas deportivo, pero también el primero en recibir una shitstorm, tormenta de mierda, al ser pitado y abucheado por su afición. En su familia fue un rebelde que se negó a estudiar, su tío abuelo era don Miguel de Unamuno, le mandarón a estudiar leyes y el lo dejó todo  por el balón. Pero en aquella época no había jugadores profesionales. Un fuera de serie, que por desgracia tuvo un final trágico y prematuro. En el caso de Pichichi, el trofeo no hace justicia a la grandeza de la persona.

Mr. Pentland, es el gran entrenador que con su visión de conjunto consigue dirigir al grupo hacia el bien común. Pentland fue de los primeros visionarios en tomarse en serio, el trabajo de entrenador y el destino quiso que fichará por la seleccción olímpica alemana en 1914. La primera guerra  mundial le impidió ejercer su puesto y paso cuatro años en un campo de concentración en el que por suerte les dejaron jugar a fútbol. Esa experiencia vital de resiliencia le acompaño toda su vida en los terrenos de juego, donde cosecho éxitos con diversos equipos, pero sobre todo es recordado por su elegancia, caballerosidad y fair play.   

¿Qué papel juega el fútbol en este montaje?

El papel del fútbol es capital, pero no es necesario que te guste el fútbol para disfrutar del show, el fútbol tal y como lo conocemos tiene 120 años, pero no olvidemos que lo de tocar las pelotas viene de mucho más antiguo. Digamos que Mr. Pichichi es un espectáculo para, dando una vuelta de tuerca, tocarle las pelotas al fútbol actual.

¿Qué similitud hay entre una obra de teatro y un partido de fútbol?

El foco, la tensión, la expectación, o la atención son elementos comunes, una obra de teatro es un partido con el público y contra el aburrimiento. Lo bueno del teatro es que si gusta, divierte y emociona ganamos tod@s.

¿Qué es para Phil Otajole tocar las pelotas?

Es como respirar, algo fundamental para seguir viviendo. También es una acción polisémica, desde su ángulo más literal poner en juego nuestro cuerpo con balones, pelotas y esferas, esa forma primordial de la naturaleza interpela nuestro tacto, tino y equilibrio. Desde un punto de vista más metafórico, tocar las pelotas también es provocar y agitar la conciencia del otr@.


¡Mr. Pichichi  te espera en la Calle del Ingenio!

Viernes 20:00 | Sábado 17:00 horas. 


En el espectáculo se pasa de la frustracción a la alegria y de ella a la envidia y ridículo, ¿cómo lo hace posible?

Las pelotas y balones son el hilo conductor que permiten tales cambios, el juego y el dialogo con ellas en público nos exponen y permiten esos cambios emocionales.

Se le define como un juglar del siglo XXI, ¿qué desafíos tiene un juglar en un mundo cada vez más tecnológico?

El gran enemigo es la pantalla, plana y superficial, pero capaz de generar grandes ilusiones, alguien que por ejemplo juega a la consola a un juego de fútbol, no esta jugando con una pelota de verdad y solo utiliza sus ojos y sus dedos, olvida el mejor joystick que le ha dado la vida: su propio cuerpo. Siempre es más interesante jugar en tres dimensiones en un campo real.

¿Como consigue que el público interactúe en sus espectáculos?

Les invito de la forma más cordial y amable que encuentro en cada momento frente a cada persona, les hago entender que sin su participación el show se queda en nada, pero también que el respeto es la piedra angular en mi trabajo. Ante todo, fair play.

¿Considera que actuar en la calle es la mejor manera de acercar el teatro a  la gente?

Si, una de las mejores, sin duda. Es fresca, libre y directa. Transforma las plazas, de lugares de paso en espacios compartidos de asombro y satisfacción, es maravilloso terminar la función y sentir un espíritu de juego común.  

Por último, ¿resulta muy complicado atraer la atención de los niños del siglo XXI?

Pues he visto a más adultos mirando el móvil durante el show que a niños, para los niños el teatro en la calle no deja de ser algo excepcional en su día día respecto a los móviles o las tablets. La novedad es el teatro, tener al artista cerca en carne y hueso.

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